¿Por qué la dermatitis atópica (eczema) ya no se trata solo con cremas?
- Feb 13
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Durante muchos años, la dermatitis atópica (eczema) se abordó principalmente como un problema local de la piel. Aparecía una lesión, se aplicaba una crema. Si había infección, se usaba un antibacteriano tópico. Y aunque estos tratamientos pueden ser necesarios, hoy la ciencia es clara: la dermatitis atópica no es únicamente un problema cutáneo.
Es una condición donde interactúan la barrera de la piel, el sistema inmune, el microbioma y, en algunos casos, el metabolismo del paciente.
Las guías modernas describen la dermatitis atópica como una enfermedad inflamatoria crónica mediada por el sistema inmune. Esto significa que el problema no comienza solamente en la superficie. La piel es el órgano visible, pero la activación inmunológica ocurre a nivel sistémico.
En muchos pacientes se observa:
Elevación de eosinófilos (marcador de activación alérgica)
Colonización frecuente por Staphylococcus aureus
Alteraciones en el microbioma cutáneo e intestinal
Inflamación crónica de bajo grado
Cuando solo se trata la lesión visible sin evaluar el contexto interno, el resultado frecuente es recurrencia.
El papel del sistema inmune
La dermatitis atópica está vinculada a una activación inmune que favorece inflamación persistente. Esto explica por qué algunos pacientes presentan además rinitis alérgica, asma o sensibilidad a ciertos alimentos.
Pero aquí es donde debemos pensar más profundamente: el sistema inmune no funciona aislado. Está influenciado por sueño, estrés, microbioma intestinal, estado nutricional y metabolismo.
Y es aquí donde muchas veces la evaluación clínica se queda corta.
¿Qué tiene que ver la glucosa con la piel?
Imaginemos un adolescente delgado con dermatitis atópica. No tiene obesidad. Sin embargo, su glucosa en ayunas es de 103 mg/dL. Técnicamente no es diabetes. Pero para un joven de 14 años, ese valor sugiere que su eficiencia metabólica no es óptima.
El músculo es el principal órgano encargado de manejar la glucosa. Si hay baja masa muscular y poco estímulo físico, la capacidad del cuerpo para regular azúcar disminuye.
¿Por qué importa esto?
Porque incluso elevaciones leves y sostenidas de glucosa pueden:
Alterar la función inmunológica
Favorecer colonización bacteriana en la piel
Incrementar estrés oxidativo
Modificar señales inflamatorias
No estamos diciendo que “la glucosa causa eczema”. Estamos diciendo que el terreno metabólico influye en cómo el sistema inmune responde.
Y en adolescentes con poca masa muscular, ese terreno puede ser frágil aunque el peso sea normal.
La conexión intestino–piel
La investigación reciente también muestra que la dermatitis atópica se asocia con cambios en el microbioma intestinal. El intestino participa activamente en la regulación del sistema inmune. Alteraciones en la microbiota pueden favorecer inflamación sistémica y exacerbar condiciones cutáneas.
Por eso cada vez se habla más del eje intestino–piel.
Esto no significa que todo paciente con eczema tenga “problemas digestivos visibles”. Significa que la regulación inmune depende, en parte, del equilibrio intestinal.
Entonces, ¿qué hacemos con esto?
Primero, no eliminar las cremas cuando son necesarias. Las lesiones deben tratarse adecuadamente.
La dermatitis atópica ya no se considera únicamente una erupción que se controla con cremas. Es una condición sistémica con manifestación cutánea.
En adolescentes, esto es especialmente importante. La adolescencia es una etapa crítica para construir resiliencia metabólica e inmunológica. Baja masa muscular, sueño irregular, alimentación desordenada y poca actividad física pueden influir más de lo que creemos.
Cuando solo tratamos la superficie, apagamos el síntoma.Cuando evaluamos el terreno completo, entendemos la raíz.Y entender la raíz cambia la estrategia, un proceso multidisciplinario. Puede involucrar dermatología para controlar las lesiones activas, pero también evaluación metabólica, nutricional, inmunológica y, en algunos casos, apoyo en actividad física y microbioma intestinal.
Si querés empezar a mirar más allá de la crema, podés dar estos primeros pasos:
• Revisar glucosa e insulina en ayunas y perfil lipídico, incluso si el peso es normal.• Evaluar masa muscular y nivel real de actividad física.• Observar patrones de sueño y estrés.• Conversar con tu médico sobre marcadores inmunológicos si los brotes son recurrentes.
Se trata de integrar información porque la piel puede mostrar un síntoma.Pero la estrategia completa requiere mirar al ser humano completo. www.strata.cr
Bibliografía
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